¿Qué pierdo si me doy de baja del seguro de decesos?
Pierde la cobertura y, normalmente, todo lo pagado hasta ahora, porque en la mayoría de los seguros de decesos las primas pagan la protección de cada año y no generan un ahorro que se devuelva. Si más adelante quiere volver a contratarlo, pagará más por la edad, puede que no le acepten a partir de cierta edad y tendrá de nuevo carencias. La aseguradora, en cambio, no puede negarse a renovarle la póliza. Si decide irse, avise por escrito al menos un mes antes del vencimiento, porque si avisa más tarde la póliza se renueva otro año.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que se pierde
- La cobertura del servicio funerario desde la fecha de la baja.
- Las primas pagadas. Si su póliza es de prima nivelada, que no sube con la edad, pierde además lo que pagó de más los primeros años para que la prima no subiera después. Solo algunas pólizas de prima única o nivelada le reconocen un valor de rescate, siempre que lo prevean expresamente.
- La antigüedad. Si vuelve a contratar, la prima será la de su edad de entonces y pueden aplicarle carencias.
Antes de darse de baja
- Compare lo que le queda por pagar, según su edad, con lo que cuesta hoy un servicio funerario en su localidad.
- Pregunte por alternativas, como reducir el capital, cambiar de modalidad o quitar garantías que no necesite.
- Si tiene un seguro de vida, piense si el capital bastaría para pagar el entierro.
- Recuerde que la aseguradora tiene que comunicarle cualquier subida al menos dos meses antes del vencimiento. Así tiene tiempo de decidir y de avisar con el mes de antelación que exige la ley.
Si tiene dos seguros de decesos
Si tiene dos pólizas de decesos con la misma aseguradora, puede anular una y pedir que le devuelvan lo que pagó por ella desde que coincidieron. Si son de compañías distintas, la que no preste el servicio tendrá que pagar el capital a los herederos.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.