¿Cómo se reclama al Consorcio de Compensación de Seguros?
Por teléfono, en el 900 222 665, que es gratuito, o en la web del Consorcio, consorseguros.es. Puede hacerlo usted o pedir a su aseguradora o a su mediador que lo hagan por usted. Necesitará los datos de su póliza, la dirección del lugar de los daños, fotos y un número de cuenta, porque el Consorcio paga por transferencia. Después le visitará un perito del Consorcio, que valora con sus propios criterios y no queda obligado por lo que haya dicho su aseguradora. En las viviendas no se descuenta franquicia.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que conviene tener a mano
- El nombre de su aseguradora, el número de póliza y, si lo tiene, el recibo que estaba en vigor cuando ocurrieron los daños.
- Su DNI o NIF, su teléfono y el número de cuenta para el pago.
- La dirección exacta del lugar de los daños y, si es un coche, la marca, el modelo, la matrícula y el taller.
- Fotos y vídeos de los daños, además de las facturas de las reparaciones urgentes que haya tenido que hacer.
Algunas pólizas todavía dan el antiguo número 902 222 665. El que da hoy el Consorcio es el 900 222 665.
Cómo es el proceso
- Al presentar la solicitud le darán un número de referencia, que le servirá para seguir el expediente.
- Un perito del Consorcio visitará los daños. Guarde los restos dañados hasta que los vea y, si tiene que tirarlos o reparar antes, fotografíelos o grábelos.
- Los honorarios de un perito que contrate usted no los paga el Consorcio.
- Comunique los daños cuanto antes, dentro de los siete días si puede. Si se retrasa, la ley no permite negarle el pago por eso, solo reclamarle los perjuicios que cause el retraso.
Si no está de acuerdo con la valoración
Dígaselo por escrito al Consorcio y aporte presupuestos o el informe de un perito propio, aunque tendrá que pagarlo usted. Si aun así no se ponen de acuerdo, consulte con un abogado sin dejar pasar el tiempo, porque los plazos para reclamar siguen corriendo.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.