¿Cubre el seguro de vida el suicidio?
Sí, una vez pasado un año desde que se firmó el seguro, o antes si la póliza lo prevé. Durante ese primer año la aseguradora no paga si se trata de un suicidio, que la ley define como la muerte causada de forma consciente y voluntaria. Si una enfermedad mental anuló esa consciencia o esa voluntad, hay buenos argumentos para entender que no es un suicidio a estos efectos y que el seguro paga. Es la aseguradora la que tiene que probar que fue un suicidio. Si usted o alguien cercano está pasando por un momento difícil, también después de perder a un familiar, puede llamar al 024, gratuito y confidencial a cualquier hora, o al 112 si hay un peligro inmediato.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLa regla
- Pasado un año desde la firma, el suicidio está cubierto.
- Durante el primer año no lo está, salvo que la póliza sea más favorable. Una póliza que alargue ese año es discutible y, como mínimo, tendría que estar destacada y firmada aparte.
- El año cuenta desde la firma del contrato, no desde la última renovación. Pero si se firmó una póliza nueva, por ejemplo al cambiar de compañía, el año vuelve a empezar, salvo que la nueva póliza diga otra cosa.
La prueba
- La aseguradora tiene que probar que la muerte fue un suicidio y que ocurrió en el primer año.
- Si la familia alega que una enfermedad mental anuló la consciencia, tendrá que acreditarlo con informes médicos.
- Pasado el año, algunas aseguradoras discuten el cuestionario de salud por antecedentes de salud mental. Solo pueden negarse a pagar si prueban que se ocultó con dolo algo por lo que se preguntó, porque pasado un año desde la firma la culpa grave ya no basta.
El seguro de accidentes
El seguro de accidentes cubre las lesiones o la muerte por una causa ajena a la voluntad del asegurado, por lo que, en principio, no cubre el suicidio. Conviene revisar las dos pólizas si había ambas.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.