¿Cuenta un infarto como accidente para el seguro?
En general, no. La ley define el accidente como una lesión que se debe a una causa violenta, súbita, externa y ajena a la voluntad del asegurado. El infarto suele tener una causa interna, una enfermedad. Por eso los seguros de accidentes no lo cubren, salvo que la póliza lo incluya expresamente, como hacen algunas, o que lo desencadenara una causa externa y violenta. Otra cosa es que un infarto en el trabajo pueda ser accidente laboral para la Seguridad Social.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueCuándo puede cubrirlo
- Si la póliza lo incluye expresamente como accidente o como una garantía aparte.
- Si lo desencadenó una causa externa y violenta, como un golpe o una descarga eléctrica, que se pueda probar.
- Si la póliza define el accidente de forma más amplia que la ley, o de forma confusa, que se interpreta a favor del asegurado.
- Si el infarto provocó una caída o un choque y la muerte se debió a las heridas del golpe, no al propio infarto. Los tribunales no lo resuelven siempre igual, así que conviene reclamar con el informe de la autopsia.
Lo que no hay que confundir
- Para la Seguridad Social, un infarto durante el trabajo se presume accidente laboral. Eso afecta a las prestaciones públicas y a los seguros que obligan a contratar algunos convenios colectivos, que tienen sus propias reglas y se reclaman ante el juzgado de lo social.
- Un seguro de vida paga por la muerte sea cual sea su causa, salvo las exclusiones. Lo que no se cobra es el capital adicional que algunas pólizas dan por muerte en accidente.
Qué hacer
Revise todas las pólizas del fallecido o del afectado. A veces el infarto no está cubierto por el seguro de accidentes, pero sí por un seguro de vida, por una garantía específica de infarto o por un seguro de la empresa.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.