Si conduce mi coche alguien que no está en la póliza, ¿paga el seguro?
Frente a los terceros, sí. El seguro obligatorio cubre el coche y no a un conductor concreto, de modo que la aseguradora no puede oponer a las víctimas que conducía alguien no autorizado. Lo que puede cambiar es lo que le pagan a usted por sus propios daños. Muchas pólizas fijan una franquicia o excluyen los daños propios si conduce alguien no declarado, sobre todo si es joven o novel. Y si ocultó al contratar quién iba a ser el conductor habitual, la aseguradora puede pagarle menos.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que cubre el seguro obligatorio
- Los daños a otras personas y a sus bienes, conduzca quien conduzca.
- La aseguradora no puede reclamarle lo pagado por el solo hecho de que condujera alguien que no estaba en la póliza, aunque fuera joven. El contrato solo puede prever esa reclamación para el caso de que el conductor no tuviera permiso de conducir. Y si el accidente se debió al alcohol o las drogas, la ley le permite reclamar al conductor, al propietario y al asegurado.
Lo que puede pasar con sus propios daños
- Si la póliza fija una franquicia o una exclusión para conductores no declarados o noveles, lo normal es que se aplique a sus propios daños. Revise cómo está redactada y si la firmó, porque si le recorta derechos tiene que estar destacada y aceptada por escrito.
- Si declaró un conductor habitual y en realidad el coche lo usaba sobre todo otra persona por la que se preguntó, la aseguradora puede pagar menos en proporción, o nada si hubo dolo o culpa grave.
- Prestar el coche de vez en cuando a un amigo o familiar que tenga permiso de conducir no suele considerarse agravación del riesgo. Normalmente está cubierto, a veces con franquicia.
Qué conviene hacer
Si alguien va a usar su coche con frecuencia, inclúyalo en la póliza. Aunque suba la prima, le evitará discusiones si hay un accidente.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.