Si iba de pasajero y me lesioné, ¿a quién reclamo?
A la aseguradora del vehículo en el que iba, aunque el conductor fuera su pareja, un familiar o un amigo. El seguro obligatorio cubre a todos los ocupantes salvo al conductor que causó el accidente. Si chocó con otro vehículo, también puede reclamar a la aseguradora del otro. La indemnización se calcula con el baremo de tráfico y puede reducirse si usted contribuyó a sus lesiones, por ejemplo por no llevar el cinturón.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueA quién
- A la aseguradora del vehículo en el que viajaba.
- Si hubo otro vehículo implicado, también a la aseguradora del otro. Lo normal es reclamar a las dos. El reparto entre ellas no debería retrasar su indemnización.
- Si el vehículo no tenía seguro o era robado, al Consorcio de Compensación de Seguros. Solo puede negarse si prueba que usted subió sabiendo que no tenía seguro o que era robado.
Cómo
- Reclame por escrito a la aseguradora, con el atestado y los informes médicos. Tiene tres meses para hacerle una oferta o darle una respuesta motivada.
- Tiene un año para reclamar desde que se estabilizan sus lesiones, también en Cataluña. La reclamación por escrito lo interrumpe, pero desde que le notifiquen la oferta o la respuesta motivada empieza a contar un año nuevo.
Lo que conviene saber
- La rebaja por su propia culpa puede llegar al 75 %, por ejemplo si no llevar el cinturón agravó las lesiones. A los menores de 14 años no se les rebaja.
- Si sabía que el conductor había bebido, la aseguradora tiene que pagarle igualmente. Algunos tribunales rebajan la indemnización por haber aceptado ese riesgo, pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea no admite que esa rebaja sea desproporcionada.
- El conductor que causó el accidente no está cubierto por el seguro obligatorio de su propio coche. Sus lesiones solo las paga un seguro de accidentes del conductor, si lo tiene.
- Si viajaba en autobús o autocar, además está el seguro obligatorio de viajeros.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.