¿Qué es la oferta motivada y qué pasa si no la acepto?
Es la propuesta de indemnización que la aseguradora del responsable de un accidente de tráfico tiene que hacer a la víctima en los tres meses siguientes a su reclamación. Debe separar los daños personales de los materiales, calcular los personales con el baremo y adjuntar los informes médicos en que se basa. Puede cobrarla sin renunciar a reclamar más, porque la ley prohíbe condicionar el pago a esa renuncia. Si no la acepta, puede pedir un informe al Instituto de Medicina Legal a cargo de la aseguradora, ir a una mediación o demandar.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que debe contener
- Una propuesta por los daños a las personas y otra, separada, por los daños en los bienes.
- El cálculo de las lesiones según el baremo de tráfico.
- Los documentos e informes en que se basa, incluido el informe médico pericial definitivo. Si no lo adjunta, la aseguradora ya no podrá aportar informes médicos definitivos en el juicio.
- La advertencia de que cobrar lo ofrecido no le obliga a renunciar a reclamar más.
Si no está de acuerdo
- Puede cobrar lo ofrecido y seguir reclamando la diferencia. No firme ningún documento que diga que con ese pago queda totalmente indemnizado.
- Si la oferta llegó en plazo y la aseguradora le paga o consigna lo ofrecido, por esa cantidad no le deberá intereses de demora. Por la diferencia que reclame, sí puede deberlos.
- Puede pedir un informe al Instituto de Medicina Legal, que paga la aseguradora. Después, la aseguradora tiene un mes para hacer una nueva oferta.
- Puede ir a una mediación o demandar. Tiene un año desde que le notifican la oferta.
Si la aseguradora no la hace
Si en tres meses no hace la oferta ni da una respuesta motivada, debe intereses de demora y puede ser sancionada. Si la curación se alarga y aún no se pueden valorar las secuelas, en lugar de la oferta debe darle una respuesta motivada con pagos a cuenta e informarle de la situación cada dos meses.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.