Si me atropella un patinete o una bicicleta, ¿quién paga?

Si es un patinete eléctrico, paga su seguro obligatorio, al que puede reclamar directamente. Si no tiene seguro o se da a la fuga, el Consorcio de Compensación de Seguros paga sus lesiones, aunque por ahora no los daños materiales. Si el patinete circulaba sin estar inscrito, el Consorcio no paga ni siquiera las lesiones y tendrá que reclamar al conductor. Si es una bicicleta normal, paga el ciclista si tuvo la culpa, o el seguro de responsabilidad civil que tenga, a menudo el de su hogar. Si quien le atropella es menor de edad, responden también sus padres.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Si es un patinete eléctrico

  • Reclame a la aseguradora del patinete. Tiene tres meses para hacerle una oferta motivada de indemnización.
  • El conductor responde de las lesiones por el riesgo que crea. Solo se libra si el accidente fue culpa exclusiva de la víctima o de una fuerza mayor ajena a la conducción.
  • Si el patinete es de alquiler, la empresa, como propietaria, tiene que tenerlo asegurado. Pídale los datos de su aseguradora y del usuario que lo llevaba.
  • Tiene un año para reclamar, también en Cataluña. La reclamación lo interrumpe.

Si es una bicicleta normal

  • Responde el ciclista si tuvo la culpa. Pregúntele si tiene seguro de hogar o licencia federativa con responsabilidad civil y reclame directamente a esa aseguradora.
  • El Consorcio no interviene en los daños que causan las bicicletas normales.
  • El plazo es de un año en general y de tres en Cataluña.

Qué hacer en el momento

Llame a la policía, que en Barcelona es la Guardia Urbana, sobre todo si hay lesiones. Pida los datos del conductor y de los testigos y anote el número de la etiqueta del patinete, que empieza por la letra M. Haga fotos y vaya a urgencias ese mismo día. Si es un patinete, las lesiones se valoran con el baremo de los accidentes de tráfico. Si es una bicicleta, los jueces suelen usarlo como referencia.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.