¿Qué hago si el culpable del accidente no tiene seguro?

Puede reclamar al Consorcio de Compensación de Seguros, que paga los daños personales y materiales que cause un vehículo sin seguro con estacionamiento habitual en España, como lo haría una aseguradora. El Consorcio no puede exigirle que pruebe antes que el culpable no puede pagar. Después, recupera lo pagado del conductor y del propietario. También puede reclamar directamente al conductor y al propietario de un coche sin seguro, que responden juntos salvo que el coche fuera robado.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Cómo reclamar al Consorcio

  • Por escrito o en su web, con el atestado o el parte, los datos del vehículo y del conductor, los informes médicos y las facturas o presupuestos.
  • El Consorcio tiene que contestar como una aseguradora, con una oferta o una respuesta motivada en tres meses.
  • Si se retrasa más de tres meses desde la reclamación, debe intereses de demora.
  • Paga hasta los límites del seguro obligatorio, sin franquicia cuando el vehículo está identificado.
  • Tiene un año para reclamar, también en Cataluña. La reclamación interrumpe el plazo y, cuando el Consorcio le contesta con una oferta o una respuesta motivada, empieza a contar otro año.

Lo que conviene hacer

  • Llame a la policía para que conste que el otro vehículo no tenía seguro. La copia del atestado es gratuita para los perjudicados.
  • Anote la matrícula, la marca, el modelo y los datos del conductor y de los testigos.
  • Dé parte a su aseguradora en siete días. Si su póliza incluye la reclamación de daños, se encargará de reclamar al Consorcio. Si tiene todo riesgo, puede cobrar antes los daños de su coche de su propia aseguradora, que después los reclamará al Consorcio.

Una excepción

Si usted iba de pasajero en el coche sin seguro y sabía que no lo tenía, el Consorcio no le indemniza, pero es el Consorcio quien tiene que probar que usted lo sabía. Lo mismo ocurre si sabía que el coche era robado.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.