Si me roban en casa y no tengo facturas, ¿me paga el seguro?
Sí, si puede probar de otra forma que tenía esos objetos y lo que valían. La ley le exige probar que existían, pero no dice que tenga que ser con facturas, así que pueden servirle fotos, extractos del banco, cajas, garantías, tasaciones o testigos. Además, cuando razonablemente no pueda aportar pruebas mejores, lo que consta en la póliza juega a su favor. Lo que sí cuenta son los límites que la póliza fija para las joyas, el dinero y los objetos de valor.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerquePruebas que sirven
- Fotos o vídeos en los que se vean los objetos, por ejemplo de celebraciones, de viajes o de sus redes sociales.
- Extractos del banco o de la tarjeta con las compras y los correos de los pedidos por internet.
- Cajas, manuales, garantías o certificados de autenticidad.
- Tasaciones de joyas, fotos en las que las lleve puestas o testigos que las hayan visto.
Lo que hay que hacer
- Denuncie el robo con una lista lo más completa posible. Lo que se añade después despierta sospechas.
- Dé parte a la aseguradora en siete días y mándele por escrito, en los cinco días siguientes, la lista de lo robado con su valor aproximado.
- No exagere. Si se prueba que infló la lista a propósito, puede perder toda la indemnización.
Cuánto le pagarán
Le pagarán el valor que tenían los objetos justo antes del robo, salvo que la póliza pacte el valor de reposición a nuevo. Muchas pólizas limitan las joyas y el dinero a una cantidad, o solo los cubren si estaban en una caja fuerte o si se declararon al contratar.
Si no se ponen de acuerdo sobre el importe, cada parte puede nombrar un perito. Si la aseguradora nombra el suyo y le pide que usted nombre otro, tiene ocho días para hacerlo. Si no lo hace, quedará obligado por el dictamen del perito de la compañía. Y si no está conforme con el dictamen final, tiene 180 días desde que se lo notifican para impugnarlo en el juzgado.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.