¿Cuánto tiempo puede estar una propiedad a nombre de un fallecido?
No hay un plazo máximo. La ley no obliga a cambiar el nombre en el Registro de la Propiedad. Pero el impuesto de sucesiones y la plusvalía municipal deben presentarse en los seis meses siguientes a la muerte. Para vender o hipotecar, además, hay que aceptar antes la herencia. Lo prudente es firmar la escritura de herencia dentro de esos seis meses.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que no espera
- El impuesto de sucesiones. Seis meses desde la muerte. La prórroga de otros seis hay que pedirla en los cinco primeros meses y se pagan intereses. Fuera de plazo hay recargos.
- La plusvalía municipal. El mismo plazo de seis meses, ampliable hasta un año si se pide dentro de esos seis meses.
- El IBI. Se sigue cobrando cada año y lo pagan los herederos, aunque el recibo llegue a nombre del fallecido.
Qué pasa si no se hace nada
- Si hay varios herederos, la propiedad es de todos en común. Cualquiera de ellos puede pedir en cualquier momento que se reparta, salvo que el testamento o un acuerdo entre ellos lo impida.
- Cualquier interesado puede pedir a un notario que exija al heredero que se decida. Con la ley catalana, si en dos meses no acepta ante notario, como regla general se entiende que renuncia. Con el Código civil común, si no contesta en treinta días, se entiende que acepta.
- No se puede vender ni hipotecar sin aceptar antes la herencia. Las dos cosas pueden firmarse el mismo día ante el mismo notario.
- Con los años todo se complica, sobre todo si muere algún heredero y entran sus propios herederos.
Cómo se cambia el nombre
La escritura de herencia se inscribe en el Registro de la Propiedad una vez presentados los impuestos. El notario y el registrador avisan al Catastro y el IBI pasa a nombre de los herederos el año siguiente.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.