¿Qué ley se aplica a la herencia de un extranjero que vive en Cataluña?
En principio, la ley catalana. Se aplica la ley del lugar donde el fallecido tenía su residencia habitual al morir. Esa ley rige toda la herencia, también los bienes que tenga en otros países. La excepción es que en su testamento hubiera elegido la ley del país de su nacionalidad. Entonces se aplica esa ley.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLa residencia habitual
- Es el lugar donde la persona tenía el centro de su vida, no donde estaba empadronada ni el país de su pasaporte. Se valora cuánto tiempo y con qué regularidad vivía allí, por qué y dónde tenía su familia y sus relaciones.
- Si vivía a temporadas en dos países, puede haber dudas. Para evitarlas, puede elegir en el testamento la ley de su nacionalidad, que es la única que se puede elegir.
- Excepcionalmente, si estaba mucho más vinculado a otro país, se aplica la ley de ese país.
Elegir la ley de su país
- El extranjero puede elegir en su testamento la ley del país de su nacionalidad. La elección tiene que constar de forma expresa o resultar claramente del testamento.
- Si tiene dos nacionalidades, puede elegir la ley de cualquiera de ellas.
- Elegirla puede servir, por ejemplo, para aplicar las reglas de su país sobre legítimas o sobre el reparto.
Lo que conviene saber
- Un solo testamento puede ordenar los bienes de todos los países.
- Para hacer valer la herencia en otro país de la Unión Europea, salvo Dinamarca e Irlanda, se puede pedir el certificado sucesorio europeo.
- Los países de fuera de la Unión Europea, así como Dinamarca e Irlanda, pueden aplicar sus propias normas a los bienes que estén allí, sobre todo a los inmuebles.
- Los impuestos se rigen por sus propias normas, aparte de la ley que se aplica a la herencia.
- Si murió antes del 17 de agosto de 2015, se aplicaba en general la ley de su nacionalidad.
- Si el extranjero vivía en otra parte de España, se aplica en principio la ley civil de ese lugar, que puede ser el Código civil común.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.