¿Se puede pagar el impuesto de sucesiones con el dinero de la herencia?

Sí. Los herederos pueden pedir al banco que pague el impuesto con el saldo de las cuentas del fallecido, aunque estén bloqueadas. El banco no presenta el impuesto. Solo paga con un cheque a nombre de la Agència Tributària de Catalunya. Si no hay dinero suficiente, se puede pedir un aplazamiento o un fraccionamiento antes de que acabe el plazo para presentarlo, que es de seis meses desde la muerte.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Con el dinero de las cuentas del fallecido

  • Se pide en el propio banco, con la declaración del impuesto ya preparada, que dice cuánto hay que pagar. El banco suele pedir también el certificado de defunción, el de últimas voluntades y el testamento o la declaración de herederos.
  • El cheque va a nombre de la Agència y solo sirve para pagar el impuesto. Los herederos no reciben ese dinero.
  • Si el saldo no basta, se pueden vender acciones u otros valores del fallecido para completar el pago.
  • También puede pagarlo el abogado o el gestor que presente el impuesto, con el dinero de la cuenta del fallecido, si tiene convenio con la Agència.

Si no hay dinero suficiente

  • Se puede pedir a la Agència un aplazamiento de hasta dos años o un fraccionamiento de hasta cinco pagos anuales, siempre antes de que acabe el plazo. Se pagan intereses y, en la mayoría de los casos, no hace falta dar garantías.
  • Mientras dure el aplazamiento, el banco puede retener en la cuenta el dinero del impuesto.
  • En los cinco primeros meses se puede pedir una prórroga de otros seis. Da más tiempo para reunir el dinero, aunque también con intereses.
  • También se puede pedir pagar con un inmueble de la herencia, pero la Agència no está obligada a aceptarlo.

Vender un piso de la herencia para pagar el impuesto suele llevar más de seis meses. Por eso, en ese caso, hay que pedir a tiempo la prórroga o el aplazamiento.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.