Si el seguro médico no autoriza una prueba o una operación, ¿qué hago?

Pida la negativa por escrito y con sus motivos. Compruebe en la póliza si la prueba está cubierta, si estaba en periodo de carencia y si la pidió un médico del cuadro de la compañía. Si la negativa no se sostiene, reclame enseguida por escrito. Si es urgente, no espere, porque la ley no permite que la póliza excluya la asistencia urgente necesaria. Si se la hace por su cuenta, guarde las facturas para reclamarlas después.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Lo que hay que comprobar

  • Si la prueba o la operación está entre las coberturas de la póliza o en sus exclusiones.
  • Si estaba en periodo de carencia.
  • Si la prescribió un médico del cuadro, como suelen exigir las pólizas.
  • Si la exclusión o el límite que le aplican está destacado y firmado aparte, cuando recorta lo que usted podía esperar de la póliza. Una carencia clara y razonable puede ser parte normal de un seguro de salud.

Qué hacer

  • Pida la negativa por escrito, con la cláusula en la que se basa.
  • Si la objeción es que la pidió un médico ajeno al cuadro, pida la prescripción a uno del cuadro.
  • Aporte un informe de su médico que explique por qué la necesita y, si hace falta, su historia clínica.
  • Reclame por escrito al servicio de atención al cliente, que tiene un mes para contestar. Si no contesta o lo rechaza, acuda a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.
  • Mientras tanto, puede hacerse la prueba en la sanidad pública.

Si es una urgencia

Vaya a urgencias y avise a la aseguradora en cuanto pueda. La póliza no puede excluir las asistencias urgentes necesarias, así que, si no había otra opción, reclame después el reembolso. Si la aseguradora se retrasa en pagar lo que debe, también aquí debe intereses de demora. Tiene cinco años para reclamar.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.