¿Cuánto cuesta quedarse con la parte de los hermanos en un piso heredado?
Depende de cuándo se haga. Si se hace al repartir la herencia y se paga a los hermanos en dinero, normalmente no hay que pagar ningún impuesto más, porque un piso casi nunca se puede dividir. Si se hace después, se paga el impuesto de actos jurídicos documentados sobre la parte que se adquiere. Si no se paga nada a los hermanos, se considera una donación entre ellos, que sale mucho más cara.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueAl repartir la herencia
- Cada hermano paga el impuesto de sucesiones por su parte de la herencia, aunque uno se quede el piso.
- Si el piso no se puede dividir y el que se lo queda paga en dinero a los demás, ese exceso no paga el impuesto de transmisiones. La escritura tampoco paga actos jurídicos documentados.
- Si el piso sí se puede dividir, por ejemplo porque eran dos pisos unidos, el exceso paga transmisiones, normalmente el 10 %.
- Si no se compensa a los demás, el que se queda el piso paga como si sus hermanos le hubieran donado su parte.
Después de la herencia
- Si más tarde uno se queda con todo y paga a todos los demás, se paga actos jurídicos documentados sobre el valor de la parte que adquiere. En Cataluña es el 1,5 %.
- Si solo sale uno y los demás siguen siendo dueños, se paga transmisiones sobre la parte que se compra.
- Los hermanos que cobran pueden tener que declarar en su renta una ganancia si el piso ha subido de valor desde que lo heredaron.
Cuando se paga transmisiones o donación, también puede haber plusvalía municipal. Si el piso no se puede dividir y se compensa en dinero, no.
Por ejemplo, tres hermanos heredan un piso de 300.000 euros. Si al hacer la herencia uno se lo queda y paga 100.000 a cada uno de los otros dos, cada hermano paga el impuesto de sucesiones por sus 100.000 euros y no hay más impuestos. Si lo hacen años después por el mismo valor, el que se queda el piso paga unos 3.000 euros por los 200.000 que adquiere. A eso se suman la notaría y el registro.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.