¿Cuántos días tengo para dar parte al seguro?
Siete días desde que se conoce el siniestro, salvo que la póliza dé más. Si se avisa tarde, la aseguradora no puede negarse a pagar solo por eso. Puede descontar de la indemnización los perjuicios que demuestre que el retraso le ha causado. Ni siquiera eso si ya sabía del siniestro por otra vía. Lo que sí puede hacer perder la indemnización es ocultar o falsear información sobre el siniestro con dolo o culpa grave.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que hay que hacer
- Comunicar el siniestro en siete días por un medio que deje constancia, como el teléfono de siniestros con número de referencia, la web de la compañía o un correo electrónico. Aunque falten datos, se pueden completar después.
- Darle toda la información que pida sobre cómo ocurrió y qué consecuencias ha tenido.
- Tomar las medidas a su alcance para que el daño no vaya a más, como cerrar la llave del agua o tapar un cristal roto. Los gastos razonables los paga el seguro, hasta el límite de la póliza.
- En los seguros de daños, mandar por escrito en los cinco días siguientes al parte la lista de los objetos afectados y una estimación de los daños.
Si hay un robo
- Denúncielo enseguida a la policía, que en Cataluña son los Mossos d’Esquadra. Casi todas las pólizas lo exigen y la denuncia es la primera prueba.
- Guarde todo lo que demuestre que los objetos existían, como facturas, fotos, cajas o extractos del banco.
Por qué no conviene esperar
Avisar pronto también protege su dinero. Si da parte fuera de plazo, los intereses que la aseguradora le deba por retrasarse se cuentan desde el aviso y no desde el siniestro. Además, cuanto antes vea el perito los daños, menos discusión habrá después sobre su causa y su importe. Si tiene dos seguros que cubren lo mismo, avise a los dos y diga a cada uno que existe el otro.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.