¿Hay que declarar una herencia en la renta?

No. Lo heredado va al impuesto de sucesiones, no a la renta. Pero desde el día de la muerte el heredero sí tiene que declarar en su renta lo que producen los bienes heredados, como alquileres o intereses. Y si un día vende lo heredado, declarará la ganancia a partir del valor que figuró en la herencia.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Lo que no se declara

  • La herencia en sí.
  • La ganancia que tenían los bienes cuando murió el fallecido. Esa ganancia no paga renta.

Lo que sí se declara

  • Los alquileres de los pisos heredados, desde la fecha de la muerte y aunque la herencia no se haya repartido. Cada heredero declara su parte.
  • Los intereses y dividendos que se generen desde entonces.
  • Los pisos, locales o garajes que no estén alquilados ni sean la casa donde vive. Hacienda le cuenta como ingreso el 2 % de su valor catastral, o el 1,1 % en muchos municipios, por los días que han sido suyos.
  • Lo que cobre del plan de pensiones del fallecido, que tributa en la renta como un sueldo.

Si el viudo o la viuda tiene el usufructo, los alquileres, los intereses y la renta de los pisos los declara solo él o ella. Si la herencia sin repartir cobra más de 3.000 euros al año, además hay que presentar una declaración informativa, el modelo 184.

Para más adelante

  • Al vender, el precio de compra será el valor que tuvo en sucesiones, nunca más de lo que valía, más los impuestos y la notaría de heredar. Si se declaró muy bajo, pagará más en la renta.
  • Si con lo heredado sus bienes, restadas las deudas, pasan de 500.000 euros, puede tener que pagar el impuesto sobre el patrimonio. No cuentan hasta 300.000 euros de la casa donde vive. Con más de 2 millones en bienes hay que presentarlo aunque no se pague.

La renta del propio fallecido es otra cosa. La presentan sus herederos.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.