Qué comprueba el notario

  • Que la persona sabe que está decidiendo qué pasará con sus bienes cuando muera, qué tiene y quiénes son sus familiares.
  • Que la decisión es suya, sin presiones de quienes van a beneficiarse.
  • Si tiene dudas, puede pedir que dos médicos examinen a la persona y certifiquen que en ese momento puede testar. Su dictamen consta en el testamento y lo firman con el notario.
  • Si considera que no tiene capacidad, no autoriza el testamento.

Si un juez la incapacitó

Si la persona fue incapacitada por sentencia antes de la reforma de 2021 y esa sentencia no se ha revisado, solo puede hacer testamento abierto ante notario. Tiene que ser en un momento de lucidez y con el certificado de dos médicos aceptados por el notario. Desde el 4 de febrero de 2027 desaparece esta regla y será siempre el notario quien decida si llama a los médicos. Si desde 2021 el juez solo le ha puesto una medida de apoyo, como una asistencia, ya hoy se aplica la regla general.

Consejos

  • Hacerlo en las primeras fases de la enfermedad, cuando la capacidad no ofrece dudas.
  • Pedir al médico un informe sobre su estado de esos días y guardarlo.
  • Que los futuros herederos no estén presentes cuando la persona explica al notario lo que quiere.
  • Evitar el testamento escrito a mano. Ningún notario comprueba la capacidad al hacerlo y es más fácil de impugnar.
  • Si quiere dejar algo a la residencia o a quien le cuida por contrato, solo vale en testamento abierto ante notario o en pacto sucesorio.
  • Si ya no puede testar, sigue valiendo el testamento que hiciera antes.
  • Después de la muerte, quien saldría beneficiado puede impugnarlo en los cuatro años siguientes a conocer la causa. Tiene que probar que no tenía capacidad, porque se presume que la tenía.

Esto vale si la herencia se rige por la ley catalana. Con el Código civil común no existe la regla de los dos médicos. El notario juzga la capacidad y debe ayudar a la persona a expresar su voluntad con los apoyos que necesite.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.