¿Qué pasa si se saca dinero de la cuenta de un fallecido?
Desde la muerte, el dinero que era suyo es de la herencia y el banco bloquea sus cuentas en cuanto se entera. Sacarlo con su tarjeta, con sus claves o con una autorización que ya no vale no está permitido. Los herederos pueden reclamarlo y el dinero sigue contando para el impuesto de sucesiones. Si quien lo saca es heredero, puede quedar obligado a aceptar la herencia con todas sus deudas.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que dice la ley
- Las autorizaciones se acaban con la muerte del titular. El autorizado ya no puede usar la cuenta.
- El dinero pasa a la herencia. Quien lo saca por su cuenta tiene que devolverlo.
- Si la cuenta tiene otro titular, el banco puede dejarle seguir sacando dinero. Pero la parte que era del fallecido sigue siendo de la herencia.
- Si quien lo saca es heredero y lo gasta como suyo, puede entenderse que ha aceptado la herencia.
- Si un heredero se queda con el dinero o lo esconde, ya no puede renunciar a la herencia aunque lo intente. Responde de las deudas del fallecido también con sus propios bienes.
- Entre familiares muy cercanos, como padres, hijos, hermanos o cónyuges, normalmente solo se puede reclamar el dinero. Si lo saca otra persona, puede ser además delito.
Lo que sí se puede pagar
Con la cuenta bloqueada, el banco sigue pagando los recibos domiciliados. También suele permitir pagar el entierro y, si los herederos lo piden, paga el impuesto de sucesiones. Para cualquier otra cosa hace falta que lo autoricen todos los herederos.
Y el impuesto de sucesiones
El impuesto se calcula con el saldo del día de la muerte, aunque luego se haya sacado dinero. Además, Hacienda puede sumar a la herencia el dinero que salió de sus cuentas en el año anterior a la muerte. Para evitarlo hay que demostrar que ese dinero, o lo que se compró con él, sigue en la herencia. También sirve demostrar que fue el propio fallecido quien lo pagó o lo dio a alguien que no hereda nada ni es de su familia hasta tíos y sobrinos.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.