Si muere el titular de un préstamo personal, ¿lo paga el seguro?

Solo si el préstamo tenía un seguro de amortización o de vida que cubra la muerte, que es habitual pero no obligatorio. En ese caso la aseguradora paga al banco la deuda pendiente. Si no lo había, la deuda pasa a la herencia y responden de ella los herederos que acepten. En Cataluña se puede limitar esa responsabilidad a lo que se hereda tomando inventario, beneficio que los herederos menores de edad tienen siempre. También se puede renunciar a la herencia.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Si había seguro

  • Revise el contrato del préstamo y los recibos. Puede figurar como seguro de vida, de amortización o de protección de pagos. Este último a veces cubre el paro o la baja y no la muerte.
  • Comunique la muerte al banco y a la aseguradora y pida que paguen la deuda.
  • Si el banco no lo hace, los herederos pueden exigir a la aseguradora que pague al banco.
  • Si el seguro no cubría la muerte y los herederos devuelven el préstamo antes de tiempo, tienen derecho a que les devuelvan la parte de la prima no consumida.

Si no había seguro

  • La deuda forma parte de la herencia. Quien acepta sin más responde también con sus propios bienes.
  • En Cataluña, quien hace inventario en los seis meses siguientes a saber que es heredero solo responde con los bienes de la herencia. Vale el inventario ante notario y también el que se presenta con el impuesto de sucesiones.
  • Si las deudas superan a los bienes, se puede renunciar. Antes de decidir, no pague deudas ni use bienes de la herencia, porque podría entenderse que la acepta.
  • Los avalistas y los demás titulares del préstamo siguen obligados.

También en las tarjetas

Muchas tarjetas de crédito llevan un seguro que paga el saldo pendiente o un capital si el titular muere. Revíselas también.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.