¿Puedo elegir mi propio abogado con el seguro de defensa jurídica?
Sí. La ley le reconoce el derecho a elegir libremente abogado y procurador en cualquier procedimiento, sin que la aseguradora pueda darles instrucciones. Lo que la póliza puede hacer es poner un límite a lo que paga cuando usted elige a uno que no es de los suyos. Ese límite tiene que estar destacado y, si es claramente insuficiente, también firmado por usted aparte. Y si es tan bajo que deja el derecho en nada, no vale aunque lo haya firmado, como dijo el Tribunal Supremo de un tope de 600 euros.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueCómo funciona
- Comunique a la aseguradora que quiere usar la garantía de defensa jurídica y el nombre del abogado que ha elegido.
- Pida por escrito que le confirme la cobertura y el límite de honorarios para un abogado elegido por usted antes de empezar.
- Hable con el abogado de sus honorarios desde el principio. Lo que pase del límite lo tendrá que pagar usted.
- Si hay un conflicto de intereses o no está de acuerdo con la aseguradora sobre cómo llevar el asunto, la compañía tiene que avisarle enseguida de que puede elegir abogado.
Defensa jurídica y responsabilidad civil no son lo mismo
Cuando alguien le reclama a usted y su póliza de responsabilidad civil le cubre, lo normal es que la defensa la dirija la aseguradora con sus abogados y a su cargo, porque es ella quien paga si pierde. Si hay un conflicto de intereses, por ejemplo porque quien le reclama está asegurado en la misma compañía, la aseguradora tiene que avisarle enseguida y usted puede encargar su defensa a otro abogado. Entonces la aseguradora le paga hasta el límite pactado en la póliza.
Qué no cubre
La defensa jurídica no paga multas ni sanciones. Además, muchas pólizas excluyen los pleitos contra la propia aseguradora, los relacionados con el trabajo o la actividad profesional y los asuntos que empezaron antes de contratar el seguro. Revise también si cubre solo la reclamación de daños o también la defensa cuando le reclaman a usted.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.