Si el golpe lo causó otro, ¿tengo que pagar yo la franquicia?
No tiene por qué. La franquicia es la parte del daño que usted asume cuando usa su propio seguro de daños. Si el culpable fue otro, puede reclamar todo el daño a la aseguradora del culpable, que en un accidente de tráfico no puede descontarle ninguna franquicia. Si para ir más rápido repara con su propia póliza, su aseguradora le aplicará la franquicia. Pero puede reclamarla usted al culpable o a su aseguradora, o pedir a la suya que la reclame junto con lo que ella pagó y se la devuelva.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLas dos formas de cobrar
- Reclamar al seguro del culpable. Paga el daño entero, sin franquicia, aunque puede tardar más si discute la culpa.
- Usar su propia póliza de daños. Es más rápido, pero le aplican la franquicia. Después, su aseguradora recupera lo que pagó del seguro del culpable.
Cómo recuperar la franquicia
- Pida por escrito a su aseguradora que, cuando reclame al seguro del culpable, incluya su franquicia y se la devuelva. La ley dice que lo que se recobre se reparte entre los dos según lo que cada uno perdió.
- Si no lo hace, puede reclamar la franquicia directamente al culpable o a su aseguradora. Es parte de su daño.
- Los acuerdos que tienen las aseguradoras entre ellas para repartirse los siniestros no le obligan a usted. No firme documentos que cedan a su aseguradora todos sus derechos frente al culpable sin reservarse la franquicia.
- No deje pasar el tiempo. En los accidentes de tráfico, también en Cataluña, tiene un año desde el accidente para reclamar al seguro del culpable. Ese plazo se interrumpe con una reclamación por escrito a esa aseguradora.
Si la culpa fue compartida
Si los dos conductores tuvieron parte de culpa, el seguro del otro solo paga la parte del daño que corresponde a la culpa de su asegurado. Lo demás queda a cargo de su propia póliza, si lo cubre, con su franquicia.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.