Cómo se reparte

  • Por sus lesiones, el juez fija qué parte de la culpa tuvo usted y rebaja en ese porcentaje todo lo que le corresponde, gastos incluidos. La rebaja tiene un límite del 75 %.
  • Por los daños de su vehículo no hay ese límite. La aseguradora del otro paga la parte que corresponde a la culpa de su conductor. El resto lo cubre su propia póliza, si tiene daños propios, con su franquicia.
  • Lo mismo ocurre al revés. Su aseguradora paga al otro conductor la parte de sus daños que corresponde a la culpa de usted.

Por ejemplo, si usted tuvo un 30 % de la culpa, sus lesiones valen 6.000 euros según el baremo y la reparación de su coche cuesta 3.000 euros, la aseguradora del otro le pagará 4.200 euros por las lesiones y 2.100 euros por el coche. Si no está de acuerdo con el porcentaje que le atribuyen las aseguradoras, puede discutirlo, porque sus acuerdos internos no le obligan. Reclame su parte por escrito a la aseguradora del otro antes de que pase un año, también en Cataluña.

Lo que también rebaja la indemnización

Aunque no tuviera culpa en el choque, su indemnización puede rebajarse por lo siguiente:

  • No llevar el cinturón o el casco, o llevarlos mal, si eso agravó sus lesiones.
  • Abandonar sin motivo el tratamiento médico o dejar de hacer algo sencillo y sin riesgo para su salud que habría evitado que el daño fuera a más.

Si la culpa fue solo suya

El seguro obligatorio no cubre las lesiones del conductor que causó el accidente ni los daños de su propio vehículo. Sus lesiones solo las paga un seguro de accidentes o del conductor, si lo tiene. Los daños de su coche, solo un seguro de daños propios. Sus pasajeros sí cobran del seguro obligatorio de su coche, aunque la culpa fuera suya.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.