¿Puedo denunciar a mi inquilino por no pagar?
Por no pagar, no. Dejar de pagar el alquiler no es delito, sino un incumplimiento del contrato que se resuelve con el desahucio y la reclamación de las rentas. Una denuncia sin base no le hará cobrar antes y, si se acusa a alguien de algo falso a sabiendas, puede volverse contra quien denuncia. Otra cosa es que, además de no pagar, el inquilino haya cometido un delito, por ejemplo si le engañó desde el principio con documentos falsos o si destroza el piso a propósito.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueCuándo puede haber delito
- Estafa, si le engañó desde el principio para que le alquilara el piso sin intención de pagar, por ejemplo con nóminas o contratos de trabajo falsos o con una identidad falsa. Tiene que haber un engaño previo y suficiente. Los tribunales son exigentes, porque que no pague no prueba por sí solo que quisiera engañarle.
- Falsedad documental, si presentó documentos falsos para conseguir el alquiler.
- Daños, si destroza el piso a propósito. Apropiación indebida, si se lleva los muebles o los electrodomésticos.
- Alzamiento de bienes, si esconde su patrimonio o se deshace de él para no pagarle.
- Usurpación o desobediencia, si vuelve a entrar en el piso después del lanzamiento.
Lo que no sirve
El inquilino que deja de pagar y sigue en el piso entró con un contrato, así que no es un okupa. Contra él no sirven la denuncia por usurpación o por allanamiento, los juicios rápidos penales previstos para esos delitos ni la vía civil rápida contra la ocupación. El camino es el desahucio por falta de pago, con el intento previo de negociación que exige la ley.
Si cree que hay delito
Reúna antes las pruebas, como los documentos que le dio el inquilino y lo que demuestre que eran falsos. Conviene que un abogado valore el caso antes de denunciar. La denuncia, si procede, no sustituye al desahucio, que es lo que le devuelve el piso.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.