¿Qué es el “assabentat” o comunicado de obras y cuándo basta?
El “assabentat” es el trámite más sencillo que tiene el Ayuntamiento de Barcelona para las obras. Se le comunica la obra sin aportar documentación y se puede empezar al día siguiente de presentar el escrito. Sirve sobre todo para obras en el interior de pisos, locales o escaleras que no cambian la distribución, la estructura ni la fachada, como pintar o cambiar el suelo, siempre que el edificio no esté protegido. Como toda comunicación previa, no es una licencia, porque el Ayuntamiento no autoriza nada. Puede comprobar la obra después y actuar si no era de las que cabían en el “assabentat” o no cumple las normas.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueCuándo basta y cuándo no
La ordenanza de obras de Barcelona lo llama también comunicación de tipo III. Basta para:
- Las obras en el interior de viviendas, locales, vestíbulos y escaleras comunitarias que no modifican la distribución, la estructura ni la fachada. Por ejemplo, pintar, cambiar el suelo o los azulejos, cambiar los sanitarios o los muebles de la cocina sin mover tabiques o renovar las instalaciones dentro del piso.
- Limpiar y arreglar jardines y solares sin talar árboles.
No basta en estos casos, que necesitan un trámite mayor:
- Si se tira o se mueve un tabique, porque cambia la distribución. Hace falta la comunicación de tipo II.
- Si se toca la estructura o la fachada, incluidos los balcones y las ventanas. Según la obra, hace falta una comunicación de tipo II o de tipo I o una licencia.
- Si el edificio está catalogado o protegido, aunque la obra sea interior.
- Si se crea una vivienda nueva o se convierte un local en vivienda, que necesitan licencia. El “assabentat” tampoco sirve para destinar una vivienda a uso turístico, que en los 262 municipios del Decreto-ley catalán 3/2023, entre ellos Barcelona, necesita una licencia urbanística previa.
Si hay que poner andamios o un contenedor en la calle, hace falta además un permiso de ocupación de la vía pública. El aviso a la comunidad de propietarios antes de hacer obras en el piso es otra cosa y también hay que hacerlo. Fuera de Barcelona, cada ayuntamiento regula en su ordenanza la comunicación de las obras que no necesitan proyecto, con nombres como comunicado de obras y a veces con varios niveles.
Comunicar no es pedir permiso
Con el “assabentat”, como con cualquier comunicación previa, el derecho a hacer la obra nace del escrito de quien la comunica, no de una decisión municipal. El Tribunal Supremo, en una sentencia de 20 de abril de 2026, ha precisado que la comunicación previa no es una licencia ni un acto del Ayuntamiento que se pueda recurrir como tal. Tampoco la convierte en licencia la “toma de conocimiento”, el escrito con el que a veces el Ayuntamiento se limita a constatar que la ha recibido. Eso tiene varias consecuencias:
- Quien presenta el “assabentat” responde de que la obra sea de las que caben en él y de que cumpla las normas.
- El Ayuntamiento puede comprobar e inspeccionar la obra después. Si no cabía en el “assabentat” o no cumple, puede ordenar pararla, exigir el trámite que correspondía u ordenar que se deshaga. También puede multar, porque hacer con un “assabentat” una obra que necesitaba otro trámite es como hacerla sin permiso.
- Un vecino que se sienta perjudicado no puede recurrir el “assabentat” en sí. Puede pedir al Ayuntamiento que inspeccione y recurrir lo que decida o su falta de actuación.
La sentencia recuerda que el Ayuntamiento puede comprobar en cualquier momento mientras dura la actividad comunicada. Cuando lo comunicado es una obra que ya se ha terminado, el texto refundido de la ley de urbanismo de Cataluña le da seis años desde su final para ordenar que se legalice o se deshaga, salvo en zonas verdes, calles y suelo no urbanizable protegido.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.