El bar de abajo hace ruido o echa humo: ¿qué podemos hacer los vecinos?

Lo más rápido suele ser denunciarlo al Ayuntamiento, que puede inspeccionar el bar, medir el ruido desde una vivienda afectada y obligarle a corregirlo o sancionarlo si incumple su licencia o los límites de ruido. Si el bar está en un local del mismo edificio, la comunidad puede además exigirle que pare y demandar al propietario del local y a quien lo explota por actividades molestas. Esté donde esté el bar, cada vecino perjudicado puede además reclamar por su cuenta que cesen el ruido, el humo o los olores y que le indemnicen. Que el bar tenga licencia no impide reclamar ante los tribunales.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

El Ayuntamiento y la Guardia Urbana

  • Mientras dura el ruido, llamar a la Guardia Urbana. En Barcelona controla y sanciona, entre otras cosas, la música fuera de horario y los locales de ocio nocturno que no cumplen las condiciones de insonorización.
  • Si se repite, denunciarlo al Ayuntamiento pidiendo que midan el ruido desde su vivienda. En Barcelona se puede hacer por la Oficina Virtual. Si el ruido que llega supera los límites de la normativa catalana, o si el bar incumple el horario o las condiciones de su licencia, el Ayuntamiento puede exigirle medidas, multarlo e incluso precintarlo.
  • Para el ruido en la calle, como el de la gente a la salida de los bares, en Barcelona rige desde el 15 de febrero de 2026 una nueva ordenanza de convivencia en el espacio público. Prevé multas de hasta 3.000 euros en las zonas con más problemas de ruido, que el Ayuntamiento llama acústicamente tensionadas.

La comunidad y cada vecino

  • Si el bar está en un local del edificio, la comunidad puede seguir el camino del artículo 553-40 del Código Civil de Cataluña. La presidencia requiere al bar y al propietario del local que cesen las molestias y, si siguen, la junta puede acordar demandarlos. El juez puede ordenar el cese, una indemnización, la privación del uso del local hasta dos años y el fin del alquiler del bar. Si los estatutos prohíben los bares en los locales, basta probar que se usa como bar.
  • Si el bar está en el edificio de al lado, ese camino no sirve, porque solo rige dentro de cada comunidad. En los dos casos, cada vecino perjudicado puede reclamar por su cuenta contra las inmisiones, que es como llama la ley al ruido, el humo, los olores o las vibraciones que llegan del vecindario. La comunidad también puede hacerlo si afectan a los elementos comunes. Hay que tolerar las que no causan un perjuicio sustancial. En general, lo causan las que superan los límites de la normativa.
  • La licencia no protege al bar frente a esta reclamación. Aunque la actividad esté autorizada, se le puede exigir que adopte las medidas técnicamente posibles y económicamente razonables para evitar las molestias y que indemnice los daños.

Antes de demandar, la ley exige en general intentar una negociación, también frente al bar.

El humo y las pruebas

El humo y los olores se reclaman igual que el ruido. Si la salida de humos del bar pasa por la fachada, por un patio o por la cubierta, que son elementos comunes, en principio necesita la autorización de la comunidad. Eso se explica en la pregunta sobre si la comunidad puede negarse a la salida de humos de un local.

La mejor prueba es la medición del Ayuntamiento. Sirven también el informe de un técnico acústico, un acta notarial, las denuncias y los testigos. Conviene empezar por la vía administrativa, porque una medición oficial que supera los límites pesa mucho después en un pleito. En el resto de España, si el bar está en el edificio, la comunidad actúa por la Ley de Propiedad Horizontal, que permite privar del uso hasta tres años.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.