¿Qué es y para qué sirve un contrato de comodato?
El comodato es el préstamo gratuito de una cosa para que otro la use durante un tiempo y después devuelva esa misma cosa. Sirve para dejar sin cobrar nada un piso a un hijo, un local a una asociación, un coche o una máquina. Si se cobra algo a cambio, deja de ser comodato y pasa a ser, por ejemplo, un alquiler. Lo regula el Código civil, también en Cataluña, porque el Código Civil de Cataluña no se ocupa de él. Si no se pactó un plazo ni un uso concreto, el dueño puede pedir que se le devuelva cuando quiera, que es lo que se llama precario.
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Cómo funciona
Quien presta la cosa, el comodante, sigue siendo su dueño. Quien la recibe, el comodatario, solo adquiere el derecho a usarla para lo pactado. No hace falta escritura ni documento, porque puede acordarse de palabra y existe desde que se entrega la cosa. Las reglas principales son estas:
- El que la usa paga los gastos ordinarios de uso y conservación. Los extraordinarios son del dueño, siempre que se le avise antes de hacerlos, salvo que sean tan urgentes que no se pueda esperar.
- Si la usa para algo distinto de lo pactado o la retiene más tiempo del acordado, responde de su pérdida aunque se deba a un caso fortuito, es decir, a un suceso que no se podía prever o evitar.
- Si el dueño conocía un defecto de la cosa y no avisó, responde de los daños que cause al que la usa.
- Si muere el que la usa, sus herederos pueden seguir usándola, salvo que se prestara solo en atención a él.
No hay que confundirlo con el préstamo de dinero, en el que se devuelve otro tanto y no lo mismo. Es otro contrato, que el Código civil llama simple préstamo.
Cuándo se puede pedir la devolución
Depende de lo que se pactara:
- Si se fijó un plazo o un uso concreto, el dueño tiene que esperar a que termine. Antes solo puede pedirla si tiene urgente necesidad de la cosa.
- Si no se fijó ni un plazo ni un uso y la costumbre del lugar tampoco lo determina, es un precario. El dueño puede reclamarla cuando quiera. En caso de duda, quien usa la cosa tiene que probar que se pactó un plazo o un uso.
Para recuperar una vivienda o un local, se retira el permiso por escrito y, si el ocupante no se va, se pide al juez el desahucio por precario, después de intentar un acuerdo como en general exige la ley. No hay que sacarle por la fuerza ni cambiar la cerradura.
Pasa a menudo con la vivienda que los padres dejan a un hijo y a su pareja. Si se separan y no había un pacto de uso concreto, el Tribunal Supremo entiende, en general, que es un precario. Los padres pueden recuperarla aunque el juez del divorcio haya dado su uso a uno de los dos.
Por qué conviene ponerlo por escrito
Un documento firmado evita discusiones sobre lo que se pactó. Conviene que diga:
- Que la cesión es gratuita. Si quien usa la cosa paga algo, aunque sea poco, puede verse como un alquiler, con otras reglas. Si es un piso, que sea gratis tiene también consecuencias en la renta del dueño, que es otra cuestión.
- Para qué se presta y hasta cuándo, o que el dueño podrá pedir la devolución cuando quiera.
- Quién paga cada gasto y en qué estado se devolverá la cosa. Si es un piso, lo prudente es que el IBI y la comunidad los siga pagando el dueño, para que no puedan verse como un precio.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.