¿Qué se considera enriquecimiento injusto?

Hay enriquecimiento injusto cuando una persona aumenta su patrimonio, o se ahorra un gasto que le tocaba soportar, a costa de otra y sin ninguna razón jurídica que lo justifique. Quien se ha empobrecido puede reclamar que se le restituya lo que el otro ha ganado a su costa. Ni el Código civil ni el Código Civil de Cataluña lo regulan con carácter general, así que sus requisitos los han fijado los tribunales. Es una vía de último recurso, que solo puede usarse cuando la ley no da otra acción, como la del contrato o la de devolución de lo que se pagó por error.

José Manuel Alburquerque

Alburquerque Abogados

Los cuatro requisitos

Quien reclama tiene que probar que se dan los cuatro a la vez:

  • Que el otro se haya enriquecido, porque su patrimonio ha aumentado o porque se ha ahorrado un gasto o una pérdida que le correspondía.
  • Que usted se haya empobrecido por ese mismo hecho, porque ha perdido dinero o bienes o ha cargado con algo que no le tocaba.
  • Que no haya ninguna causa que lo justifique. Es decir, que no exista un contrato válido, una ley ni ningún otro título que permita al otro quedarse con lo que ha ganado. Si usted se lo regaló, en cambio, hay causa.
  • Que no haya otra acción para corregirlo. Es lo que los juristas llaman subsidiariedad.

No hace falta que el que se enriqueció haya actuado con culpa ni de mala fe. Basta con que el desequilibrio entre los dos patrimonios no tenga justificación.

Una vía de último recurso

La publicación insiste en que esta acción no sirve para saltarse los requisitos o los plazos de otras. Antes hay que ver si la ley da otra vía:

  • Si hay un contrato válido, se reclama por el contrato. El enriquecimiento injusto no sirve para corregir un mal negocio.
  • Si alguien le causó un daño, se reclama por la responsabilidad civil.
  • Si pagó por error algo que no debía, como en una transferencia equivocada, la vía es el cobro de lo indebido.

La ley tiene además reglas propias para otros casos, como lo que se construye en un terreno ajeno. Solo cuando no existe ninguna de esas vías, o se han cerrado por razones ajenas a quien reclama, entra en juego el enriquecimiento injusto. Por eso tampoco sirve para reabrir un asunto ya juzgado ni para esquivar el plazo de una acción que ha prescrito.

Un caso

El caso que comenta la publicación lo muestra bien. Una sociedad había aportado a una junta de compensación, que es la entidad que forman los propietarios de una zona para urbanizarla, una finca que no era suya. El verdadero dueño ganó el pleito, pero no pudo recuperar la finca ni cobrar su valor, porque la sociedad y la junta se habían disuelto. Reclamó también, sin éxito, a los administradores de la sociedad. Solo entonces demandó por enriquecimiento injusto a los socios de la sociedad disuelta.

Los requisitos son los mismos en Cataluña que en el resto de España. Lo que cambia es el plazo para reclamar, que es otra cuestión.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.