¿Qué es la carencia de renta por obras en un local?
Es un periodo, normalmente de uno a seis meses, en el que el inquilino no paga la renta, o paga menos, para compensar las obras con las que adapta el local a su negocio. No está en la ley, sino que se pacta en el contrato. Por eso conviene que el contrato diga cuánto dura, qué obras cubre, si incluye los gastos y qué pasa si el inquilino se va antes de tiempo. La fianza hay que entregarla al firmar, aunque haya carencia.
Alburquerque Abogados
José Manuel AlburquerqueLo que conviene pactar
- La duración de la carencia y si cubre solo la renta o también la comunidad, el IBI y los demás gastos.
- Las obras, con su proyecto, el plazo para hacerlas y quién pide y paga las licencias. Las que cambien la configuración del local, como tirar tabiques, necesitan el consentimiento del propietario por escrito. Las que reduzcan su estabilidad o su seguridad no se pueden hacer.
- Qué pasa si el inquilino se va antes de un plazo mínimo. Es habitual pactar que devuelva las rentas que no pagó. Si no se pacta, en principio el propietario no puede reclamarlas.
- Qué pasa con las obras al acabar el contrato, si quedan para el propietario sin pagar nada por ellas o si el inquilino tiene que devolver el local como lo recibió.
Si no se pacta qué pasa con las obras
Si el contrato no dice nada, el inquilino no tiene derecho a que el propietario le pague las mejoras que hizo. Puede llevárselas si se pueden retirar sin dañar el local. Lo que no se pueda retirar queda para el propietario.
Lo que la carencia no resuelve
- Si la actividad no consigue la licencia por un problema del propio local, la carencia no lo arregla. Conviene pactar qué pasa en ese caso, por ejemplo que el inquilino pueda resolver el contrato.
- La fianza legal, de dos mensualidades de la renta pactada, es obligatoria al firmar el contrato, aunque durante la carencia no se pague renta. Lo mismo conviene hacer con las demás garantías, como el aval.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.