¿Cuál es la diferencia entre la resolución de un contrato y la rescisión?
Un contrato se resuelve cuando una de las partes no cumple y se rescinde cuando, aunque las dos cumplan, causa un perjuicio que la ley no admite. En Cataluña se puede rescindir cualquier contrato oneroso, en el que las dos partes dan algo, si lo que recibe una de ellas vale menos de la mitad de lo que entrega o si la otra se aprovechó de su necesidad, su dependencia o su inexperiencia para sacar una ventaja injusta. Hay cuatro años desde la firma para pedirlo. Con el Código civil, que rige en la mayor parte del resto de España, no cabe rescindir un contrato entre particulares por un simple precio desproporcionado. En la práctica se dice a veces “rescindir” cuando lo que se hace es resolver o desistir.
Alburquerque Abogados
La resolución
Es el remedio frente al incumplimiento. El contrato era válido y equilibrado, pero una parte no cumple de forma grave y la otra decide deshacerlo. Cada parte devuelve lo que recibió y quien incumplió paga los daños. En Cataluña se rige por el Código civil, salvo en la compraventa y la permuta, en las que el Código Civil de Cataluña permite resolver con una simple notificación.
La rescisión en Cataluña
El código catalán permite rescindir la compraventa y los demás contratos onerosos firmados desde 2018 en dos casos:
- Por lesión en más de la mitad. Puede pedirla la parte que, al firmar, recibió algo cuyo valor de mercado era inferior a la mitad del valor de mercado de lo que entregó, sea el vendedor o el comprador. Por ejemplo, si un piso vale 300.000 euros en el mercado y se vende por 140.000, hay lesión, porque la mitad de su valor son 150.000. Si se vende por 160.000, no la hay.
- Por ventaja injusta. Puede pedirla quien, al firmar, dependía de la otra parte o tenía con ella una relación especial de confianza, estaba en una situación de vulnerabilidad económica o de necesidad imperiosa, no podía prever las consecuencias de sus actos o era manifiestamente ignorante o inexperto. Hace falta además que la otra parte lo supiera o debiera saberlo, se aprovechara y obtuviera un beneficio excesivo o una ventaja manifiestamente injusta.
La lesión no cuenta si el desequilibrio se explica por el riesgo propio del contrato, como en la venta a cambio de una renta vitalicia, o porque se quiso regalar una parte. En la ventaja injusta, el juez puede adaptar el contrato en lugar de rescindirlo si lo pide el perjudicado. En la lesión, quien salió beneficiado puede evitar la rescisión con un pago en dinero, más los intereses legales desde la firma. El plazo para pedirla es de cuatro años desde la firma y es de caducidad, así que no se detiene con una simple carta que reclame. Tampoco vale renunciar a ella en el mismo contrato. Los contratos anteriores a 2018 se rigen por las normas de entonces, más limitadas.
Fuera de Cataluña y cuando se dice rescindir sin serlo
El Código civil, que rige en la mayor parte del resto de España, no permite rescindir un contrato entre particulares por un simple precio desproporcionado. Solo admite la rescisión en casos concretos, como los contratos hechos en fraude de acreedores, cuando un deudor vende o regala sus bienes para que no se los embarguen. Esta regla del Código civil se aplica también en Cataluña.
En la práctica, la palabra rescindir se usa a menudo para cualquier forma de terminar un contrato. Se habla de rescindir el alquiler cuando el propietario lo resuelve porque el inquilino no paga, o cuando una de las partes se echa atrás con unas arras penitenciales, que es desistir. Lo que importa es la causa, porque de ella dependen los requisitos, los plazos y las consecuencias. La nulidad y la anulabilidad, que afectan a contratos que nacieron con un defecto, son otra cuestión.
Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.