¿Qué riesgos tiene comprar un piso sobre plano y cómo me protejo?

Quien compra sobre plano paga una parte del precio por una vivienda que todavía no existe, así que el riesgo principal es que la obra no se termine o se retrase. Por eso la ley obliga a la promotora a asegurar con un aval o con un seguro el dinero que cobra antes de la entrega. Los otros riesgos son que le entreguen algo distinto de lo prometido, que el piso llegue con cargas, como la hipoteca de la promotora, o que le cobren gastos que no le corresponden. Para protegerse, compruebe la licencia y el Registro de la Propiedad antes de firmar y deje por escrito en el contrato la fecha de entrega, las calidades y la forma de pago. Pague solo en la cuenta especial que indique el contrato y con la garantía ya a su nombre.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Lo que puede salir mal

  • Que la obra no empiece o no se termine, por ejemplo porque la promotora se quede sin financiación o entre en concurso de acreedores. Para ese caso está el aval o el seguro que la ley le exige.
  • Que la entrega se retrase. Si pasa la fecha pactada, podrá deshacer la compra y recuperar lo pagado o dar más plazo a la promotora. Si quiere deshacerla, no espere a que le citen para firmar la escritura.
  • Que la promotora venda antes de tener la licencia de obras. En Cataluña, la ley del derecho a la vivienda no le permite vender sobre plano ni cobrar a cuenta sin la licencia y sin las garantías y los seguros obligatorios.
  • Que le entreguen algo distinto de lo prometido, en calidades, superficie, zonas comunes o plaza de garaje. Si compra como particular, la promotora queda obligada por lo que anuncian la publicidad y la memoria de calidades, el documento que describe los materiales y las instalaciones, aunque no figure en el contrato.
  • Que el piso llegue con cargas, como la hipoteca con la que la promotora financió la obra. En Cataluña, esa hipoteca tiene que estar dividida entre los pisos, de forma que cada uno responda solo de su parte.
  • Que le cobren gastos que son de la promotora, como los de las escrituras de obra nueva y de división horizontal o los de la hipoteca con la que financió la obra. Si compra como particular, la ley no permite cargárselos.

Antes de firmar y de pagar

  • Pida la licencia de obras y compruebe en el Ayuntamiento que existe y que corresponde a ese edificio.
  • Pida una nota simple del solar, el resumen que da el Registro de la Propiedad de quién es una finca y qué cargas tiene. Así sabrá si el terreno es de la promotora y si tiene hipotecas o embargos.
  • Pida los planos de la vivienda, con su superficie útil y construida, la memoria de calidades y los datos de las garantías. En Cataluña, la ley obliga a la promotora a entregar esa documentación en la venta.
  • No pague nada, tampoco una reserva, sin tener antes el certificado del aval o la póliza del seguro a su nombre.

Lo que tiene que decir el contrato

  • Una fecha de entrega concreta, no aproximada. Mejor aún si dice que, si no se cumple, usted podrá deshacer la compra sin tener que dar más plazo a la promotora.
  • La memoria de calidades y los planos, firmados como anexo. Los materiales solo deberían poder cambiarse por otros de calidad igual o superior.
  • El calendario de pagos, la cuenta especial en la que hay que hacerlos y el aval o el seguro que los cubre, con el banco o la aseguradora que lo da. La ley exige que el contrato lo diga.
  • Qué pasará con la hipoteca de la promotora, si usted podrá quedarse con la parte de su piso o si la promotora la cancelará antes de la escritura. Si compra como particular, la cláusula que le obligue a quedarse con ella o le penalice si no lo hace puede ser abusiva.
  • Quién paga cada gasto.

Acepte solo por escrito cualquier cambio posterior, en el proyecto o en la fecha de entrega. Lo que conviene hacer si al recibir las llaves encuentra desperfectos es otra cuestión.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.