¿Quién paga la comunidad y el IBI del local alquilado?

Quien diga el contrato. En el local se puede pactar que el inquilino pague la comunidad, el IBI, la tasa de basuras o cualquier otro gasto o tributo. La prohibición de cargar los tributos al inquilino, vigente desde el 8 de octubre de 2026, es solo para la vivienda, así que da igual que el contrato del local sea anterior o posterior a esa fecha. Si el contrato no dice nada, la comunidad la paga el propietario y lo prudente es entender que el IBI también.

Alburquerque Abogados

José Manuel Alburquerque

Lo que conviene pactar

  • Qué gastos paga el inquilino, como la comunidad ordinaria, el IBI, la tasa de basuras o el seguro del edificio.
  • En qué proporción, normalmente la cuota que tiene el local en la comunidad.
  • Cómo se justifican y cuándo se pagan, por ejemplo con una copia del recibo y junto con la renta.
  • Qué pasa con las derramas extraordinarias para obras del edificio. Si el contrato no las menciona, suelen quedar a cargo del propietario.
  • Quién paga los suministros del local y a nombre de quién se contratan la luz, el agua o el gas.

Si el contrato no dice nada

La comunidad la paga el propietario, que es quien está obligado frente a ella. Con el IBI, lo prudente es entender lo mismo. Si el propietario quiere que lo pague el inquilino, lo seguro es pactarlo en el contrato.

Frente a la comunidad y a Hacienda

Aunque el contrato diga que paga el inquilino, frente a la comunidad responde siempre el propietario. Lo mismo ocurre con el IBI frente al ayuntamiento, porque el obligado a pagarlo es el dueño. El pacto sirve para que el propietario se lo cobre después al inquilino.

Si el inquilino no paga lo que asumió en el contrato, el propietario puede resolverlo igual que si dejara de pagar la renta.

Lo que se cobra al inquilino por la comunidad o por el IBI lleva IVA, igual que la renta, porque Hacienda lo considera parte del precio del alquiler.

Esta respuesta tiene una finalidad didáctica y ofrece una primera orientación sobre la cuestión planteada. Cada asunto presenta circunstancias y matices propios que requieren una valoración individual. Por ello, antes de tomar decisiones con consecuencias relevantes, conviene consultar con un profesional y no basarse únicamente en esta información. El asesoramiento personalizado permite aplicar estas explicaciones al caso concreto y valorar las opciones disponibles con mayor seguridad.